viernes, 25 de diciembre de 2015

CHAMPÚ DE MIEL EN PASTILLA





Ya con anterioridad hicimos el champú sólido de coco sulfato de sodio, pero no se me iba de la cabeza la idea de hacer un champú por el método tradicional de hacer jabón.
Tras mirar por aquí y por allá he cogido varias ideas para el champú que os propongo hacer en esta ocasión. Os aseguro que el resultado es fantástico y que se ha convertido en mi champú favorito.


                             

Pero como siempre digo, lo que mas me gusta es que es natural y biodegradable.

 Necesitaremos:
90g  aceite de coco
85g aceite de almendra
70g aceite de ricino
60g aceite de cáñamo
35g aceite de salvado de arroz
50,32g sosa caustica
130g  agua
20g  pantenol en polvo
20g miel en polvo
10ml de hidrolizado de seda
Una pizca de ácido cítrico

Las propiedades para el cabello de estos aceites son muy valiosas. El aceite de coco aporta mucha espuma a nuestro jabón. El aceite de ricino fortalece el cabello, le da brillo y promueve el crecimiento. El aceite de almendras es calmante y emoliente y el de cáñamo da elasticidad , brillo y volumen. El aceite de salvado de arroz es un buen antioxidante. El hidrolizado de seda o como se vende también las proteínas de seda, aportan al cabello suavidad y brillo. El pantenol o provitamina B5 fortalece el cabello y calma la irritación y el picor. También está indicado para cabellos quebradizos y para la caída. El ácido cítrico regulará un poco el PH aunque el champú tenderá a ser alcalino como todos los jabones en pastilla. Por último, de todos es conocido las maravillosas propiedades nutritivas de la miel para el cabello.

Para comenzar pesaremos los aceites, el agua, la sosa y los activos. Cada uno reservado en sus respectivos vasos. Añadimos la sosa al agua , no sin antes habernos protegido con guantes , gafas y mascarilla, y removemos con una cuchara o palo apropiado. Dejaremos enfriar en un sitio seguro. Derretimos el aceite de coco si este se encuentra en estado sólido. El agua que hemos pesado lo vamos a dividir en tres partes , una grande y dos pequeñas. En las dos partes  pequeñas de agua que hemos separado diluimos en una el pantenol y en otra el ácido cítrico. Medimos la cantidad de hidrolizado de seda que vamos ha utilizar. Las cantidades de pantenol y seda vienen dadas por los fabricantes. yo he utilizado las cantidades recomendadas del producto que he utilizado pero si cambio de fabricante pueden variar. Por ejemplo, en esta ocasión uso pantenol en polvo, pero con anterioridad he usado pantenol líquido. Por eso os recomiendo que antes os aseguréis de las recomendaciones del fabricante.
Mezclaremos el aceite de coco con los demás aceites y echamos la lejía de sosa que hemos preparado. Cuando batimos con la batidora y conseguimos la traza añadimos e ácido cítrico, el pantenol, el hidrolizado de seda y por último la miel. Enmoldamos y esperamos uno o dos días para cortar los jabones. Como siempre se dejan curar cinco semanas.


                           


He de decir que la primera vez que lo hice quedó una traza muy consistente, casi de mas, pero la última vez que lo hice se me cortó. Si se corta no os asustéis, mirad en la entrada anterior que explica como arreglar un jabón que no ha cuajado. Nunca abriguéis un jabón en el que habéis echado miel pues adquiere temperaturas muy elevadas y se estropea. Por ese mismo motivo solo hay que echar una cantidad muy pequeña de miel ( que puede ser líquida).

Os puedo decir que los resultados de este champú son muy satisfactorios pues hace una espuma muy abundante y suave y deja el pelo limpio, suave y brillante. Espero que os animéis a hacerlo.