El aceite usado es un residuo con un alto poder
contaminante. Cada vez que tiramos el aceite por el desagüe contaminamos miles
de litros de agua.
Afortunadamente cada vez en más municipios se están poniendo
en marcha sistemas de recogida de aceite usado. ¿Para qué se puede utilizar
este aceite usado? Para fabricación de biocarburantes y jabones.
Por eso vamos a aprender a reutilizar el aceite usado que ya
no vamos a usar para cocinar haciendo jabón para lavar. Así conseguiremos no
contaminar y produciremos un producto útil y biodegradable.
No llevo mucho tiempo haciendo jabones, pero he de decir que
el tiempo que llevo ha sido intenso y he
hecho multitud de pruebas.
Una de las cosas que no suele gustar de reutilizar este
aceite es el olor que tiene, ya que se ha utilizado para freír pescado, carne
etc. He intentado algún método que otro para solucionarlo y os enseñaré mi
pequeño truco. Preparo mis botellas o tarros de cristal e introduzco en ellos
la hierba aromática de mi elección (tomillo, romero, lavanda,
etc), también se pueden usar clavo de olor o cascaras de limón y/o naranja. Con
esto conseguiremos que una vez curado el jabón tenga un sutil aroma.


Mucha gente que no conoce el proceso del jabón se asusta por
el hecho de usar sosa caustica en el proceso de fabricación. La sosa caustica
es hidróxido de sodio NaOH. Al mezclar
la sosa con agua conseguimos lo que se
llama una legía, osea un medio alcalino que es justo lo que se necesita para
convertir la grasa en jabón.
El proceso puede hacerse en caliente o en frío. Una vez
fabricado el jabón deberá curar aproximadamente
cinco semanas. En ese tiempo se producen reacciones químicas que
convierten la grasa y la sosa caustica
en jabón y glicerina, De ahí la importancia de dejar curar el tiempo
suficiente. NUNCA SE DEBE USAR ANTES DEL
TIEMPO DE CURACIÓN.
Para calcular la cantidad de sosa caustica que hay que usar
hay que multiplicar los gramos de aceite que vamos a reciclar por el índice de
saponificación de la grasa que vamos a utilizar. Como normalmente el aceite que
utilizamos es de oliva o girasol, habría que multiplicar por 0,134, que es el
índice de saponificación de estas dos grasas.
Para saber el índice de saponificación de las distintas
grasas se pueden descargar multitud de
tablas de saponificación en internet. Próximamente pondré alguna.
Para calcular el agua que necesitaremos solo tendremos que
calcular el 28% aproximadamente del total de los gramos de grasa que vamos a
usar.
¿Cómo lo calculamos? Si vamos a usar 500g sería: (500x 28)/100 =140g
Hay que prestar atención al hecho de que todo se mide en
gramos.
500g (aceite)x 0,134 (índice de saponificación)= 67g de sosa
caustica.
Para empezar a hacer el jabón hay que prestar atención a
ciertas medidas básicas de seguridad.
1-Lugar bien ventilado.
2-Mascarilla, gafas protectoras y guantes.
3-Botella de vinagre a mano.
4-nada de niños o animales por medio.
¿Por qué estas medidas? Primero para proteger las vías
aéreas de los posibles gases que podamos respirar. No suele notarse mucho pero
cuando se aconseja será por algo, y más vale prevenir que curar. Segundo porque
estamos manejando una sustancia caustica y puede quemarnos si entra en contacto
con la piel y los ojos. Si en un momento dado entra en contacto con la piel (cosa
que notaremos enseguida porque empezará a escocer)se aconseja lavar con un chorro de vinagre, pues el
vinagre es ácido y la sosa caustica alcalina, así neutralizamos la zona. Y en
cuanto a los niños y las mascotas, es cuestión de lógica. Estamos trabajando
con una sustancia caustica y hay que evitar accidentes. Nunca dejéis sin
supervisión la jarra donde habéis echado el agua y la sosa caustica y que quede
bien claro lo que hay en ella para que nadie se confunda. Yo suelo rotular con
un rotulador de disolvente la jarra en el momento en que estoy haciendo el
jabón.
Son simplemente medidas lógicas de seguridad, que no os
asusten a la hora de hacer jabón porque luego es más fácil de lo que parece.
Una vez calculadas las cantidades empezaremos a fabricar
nuestro jabón. Necesitaremos:
-GRASA O ACEITE
-SOSA CAUSTICA
-AGUA
-CAZUELA DE ACERO
INOXIDABLE (PUES LA MEZCLA ES CORROSIVA)
-CUCHARA DE MADERA O BAMBÚ
-COLADOR
-PESO
-JARRA DE CRISTAL
-VASITO PARA PESAR LA SOSA
-GUANTES
-GAFAS
-MASCARILLA
-TERMÓMETRO
-BATIDORA DE MANO
-VINAGRE
-MOLDE PARA ECHAR EL JABÓN
Una vez hemos pesado y calculado las proporciones de aceite,
agua y sosa, echamos el aceite colado en la cazuela, y ya equipados con
guantes, gafas y mascarilla, añadimos poco a poco la sosa en el agua y
removemos con la cuchara de madera para que no se apelmace. La mezcla genera
una reacción exotérmica que además genera vapores. Puesto que está muy caliente
lo dejamos reposar un rato hasta que baje la temperatura. Al cabo de un rato
medimos la temperatura con un termómetro (antes lo hacía a ojo pero es más
recomendable ser exactos). Cuando más o menos la mezcla está a 40, 50 grados,
caliento un poco el aceite para que iguale la temperatura de la sosa. Una vez
igualadas las temperaturas incorporamos al aceite poco a poco la mezcla de agua
y sosa Y removemos con la cuchara de madera. Seguidamente cogeremos nuestra
batidora de mano y batimos la mezcla haciendo círculos en el mismo sentido
hasta que la mezcla queda homogénea y con una textura parecida a la de un puré
de verduras espeso. En este punto se dice que hemos conseguido la traza. Si no
queremos arriesgarnos a que se rancie el jabón se puede optar por añadir unas
gotas de Vitamina E. Ha llegado el momento de echar en el molde. Se aconseja
cubrir con un plástico o flim transparente para conservar más el calor y
acelerar las reacciones químicas. A partir de aquí se deja reposar de 24 a 48
horas, tras lo cual desmoldamos, cortamos y dejamos curar durante cinco semanas
en un lugar aireado. He podido comprobar que si el jabón cura en un lugar
demasiado hermético es más fácil que enrancie.
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